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sábado, 25 de diciembre de 2010

Electrosensibilidad


Buenas a todos!!!

para que luego digan que no somos sensibles a los campos "electromagnéticos" que nos rodean, o que generan las pirámides, etc...

aquí tenéis algo que he encontrado esta mañana y que me ha llamado la atención.... por que si de verdad no fuéramos sensibles a estos campos, como nos íbamos a poner enfermos por Sensibilidad Electromagnética Aguda???

leed...

Por cierto, para los que nos gusta pensar, mirad al final del articulo la cantidad de Miliwatios que son permitidos en España.... nos estaríamos friendo poco a poco por dentro, con la radiación electromagnética??... (si las microondas calientan el agua, agitándola, por que no van a agitar la nuestra?... otra cosa, es que en función de la cantidad de radiación, estemos mas o menos "calientes!)....

y para acabar... si están permitidos 4500 mW por metro cuadrado, si pudiéramos "captar" toda esa radiación (energía radiante) y condensarla en electricidad... no podríamos obtener energía del ambiente, como postulaba Tesla, y como demostró Intel y Nokia??

y la nota triste de la mañana..... los arboles y las plantas empiezan a sentir esa radiación a morir por ello..... (normal, si se piensa que son "antenas" naturales.....), mas info, aqui...


http://www.electrosensibilidad.es/

Electrosensibilidad
¿Electro... qué? ¿no ha pronunciado nunca esa palabra? ¡No es un chiste! Las personas que padecen electrosensibilidad no se están riendo. Si tiene síntomas crónicos inexplicables siga leyendo.
¿Qué es?

La electrosensibilidad forma parte de las nuevas enfermedades surgidas en el seno de las sociedades desarrolladas. Se trata de una enfermedad notoria recurrente provocada por la exposición a campos electromagnéticos. Ser eléctricamente sensible significa poseer un conjunto de síntomas (dolor de cabeza, cansancio crónico, dificultad para dormir...) que se activan o se intensifican al encontrarse cerca de aparatos eléctricos, transformadores, antenas de telefonía móvil y/u otras fuentes deradiaciones. Sin embargo, la persona afectada no aparenta tener problema alguno mientras no se exponga a los campos eléctricos. Toda enfermedad recurrente que sea producida por radiaciones, y que disminuya o desaparezca cuando uno se aleja de la fuente que los genera, constituye un caso de hipersensibilidad eléctrica.

El también llamado Síndrome de las Microondas, afecta sobretodo, a personas con el sistema inmunitario debilitado, o en fase de desarrollo (ancianos, enfermos, niños…) aunque cualquier persona con buen estado de salud puede llegar a padecerla si su exposición a las radiaciones se hace intensa y prolongada. Cursa con síntomas de insomnio, cansancio o irritabilidad. No es mortal, aunque puede acabar degenerando en enfermedades como el cáncer así como provocar diversos trastornos neurológicos en caso de no reducir la exposición.
De igual forma que la Sensibilidad Química Múltiple puede hacer que una persona se haga muy sensible a dosis muy pequeñas de productos químicos, los afectados por electrosensibilidad pueden hacerse hipersensibles a niveles de campos electromagnéticos que normalmente, para el público en general, pasarían desapercibidos. Por otra parte, la mayoria de las personas intoxicadas por productos químicos (insecticidas, pesticidas, metales pesados, retardantes del fuego…) padecen electro hipersensibilidad sin saberlo.

Hoy se sabe con certeza que los campos electromagnéticos interfieren en el funcionamiento de nuestro organismo y de todos los seres vivos. Numerosos estudioscientíficos lo demuestran. Por ejemplo, la alteración del ciclo de producción de la hormona melatonina, que regula el sistema inmunitario y hormonal (estudios delprofesor José Luís Bardasano, Director del Departamento de Especialidades Médicas de la madrileña Universidad de Alcalá de Henares) o de daños en el ADN que trasporta la información genética de las células (informe REFLEX, participado por investigadores de más de 12 países europeos y financiado por la UE con más de 3 millones de euros).

Las personas sensibles a las radiaciones presentan síntomas característicos:

Cefalea
Insomnio
Cansancio crónico
Irritabilidad
Alteraciones en la piel, incluido picor, quemazón
Infecciones recurrentes
Dificultad para concentrarse
Pérdida de memoria a corto plazo
Tristeza sin motivo aparente
Alteraciones cardiacas, mala circulación sanguinea
Desorientación
Congestión nasal
Disminución de la libido
Trastornos del tiroides
Escozor de ojos
Acúfenos
Ganas de orinar frecuentemente
Nerviosismo
Devilidad capilar
Manos y pies fríos
Rigidez muscular
Según las últimas estimaciones para las sociedades modernas la población electrosensible oscila ya entre el 3 y el 5%, lo que eleva a unos 13 millones el número de europeos que sufren este mal. En Suecia, primer país que aceptó la electrosensibilidad como causa de baja laboral (invalidez física), la cifra de afectados se eleva a 250.000.
Las personas que padecen hipersensibilidad a los campos electromagnéticos ven mermada enormemente su calidad de vida no sólo por sus síntomas físicos sino también por los profundos cambios emocionales que suele llevar aparejados. A esto último hay que añadir una serie de inconvenientes: por un lado, la dificultad de su diagnóstico (de tipo clínico, aunque los médicos no la reconocen porque en nuestro país todavía no está tipificada) hace que a la persona que empieza a padecer el conjunto de síntomas se la derive de especialista en especialista. Estos errores de diagnóstico, con frecuencia agravan el síndrome, pues hacen que el sujeto permanezca expuesto largos años al agente causal y retardan el tratamiento correcto. Por otro lado, las personas con este problema comienzan a recibir la exclusión social, empezando por los familiares, amigos y después en su trabajo. Se les califica de alarmistas, vagos, hipocondríacos, inadaptados sociales... cuando en realidad lo que están padeciendo es una enfermedad orgánica reconocida por la Organización Mundial de la Salud.
El Parlamento Europeo a través de su Resolución de 2 de abril de 2009 (ver punto 28) ha solicitado a todos los estados miembros que sigan el ejemplo de Suecia y reconozcan la hipersensibilidad a los campos electromagnéticos con el objeto de poder proporcionar protección adecuada así como para garantizar la igualdad de oportunidades entre quienes la padecen.
Da la sensación que a la mayoría de los políticos y administraciones no les interesan las enfermedades que vayan en contra de los intereses de mercado y traigan consigo claras responsabilidades legales (para las empresas de telecomunicaciones y eléctricas) o que no sean fáciles y rentables (para la gran industria farmacéutica).
Como evidencia de lo que las actuales leyes y medios de comunicación nos ocultan basta leer los testimonios directos de las personas afectadas de hipersensibilidad a las radiaciones electromagnéticas.
Para evitar llegar a estos extremos es conveniente prevenir y para ello, mientras que las autoridades no nos protejan, o bien aprendemos a identificar y reducir nuestra exposición en nuestros entornos domésticos, laborales y/o académicos; o bien nos vamos a vivir al campo en lugares libres de campos electromagnéticos (zonas blancas).
¿Qué causa la electrosensibilidad?
Actualmente los focos más recurrentes de contaminación radioeléctrica son las antenas de telefonía móvil, aunque también son bastante dañinos los teléfonos digitales inalámbricos (DECT) y los routers WIFI instalados en el interior de las viviendas. Todos ellos emiten microondas de manera permanente (24 horas/día y 7 días/semana) en los lugares donde se instalan. Los teléfonos móviles, a diferencia de los anteriores, sólo nos pueden exponer a altos niveles de emisiones durante las llamadas.

Últimamente, les ha dado a nuestros alcaldes por ser “modernos” y colocarnos conexiones a internet inalámbricas gratuitas para todo un barrio. En el entorno WiMAX (similar alWiFi pero con un mayor alcance) que preparan para nosotros la contaminación electromagnética es constante, omnipresente e invisible. En la ciudad de Madrid por ejemplo, los distritos de La Latina y Chueca ya la tienen, además de extender la cobertura mediante redes WiFi a los kioskos y autobuses municipales, junto a los ya existentes hotspots en centros culturales, deportivos y de ocio.

Ante la actual oposición generalizada de las comunidades de vecinos a instalar antenas de telefonía móvil en sus tejados, las operadoras de telecomunicaciones están buscado nuevas opciones. Una de ellas son las picoantenas. Son pequeñas y están situadas en las fachadas a la altura de la calle, a veces camufladas dentro de los rotulos luminosos de locales comerciales, que les alquilan el espacio, o mimetizadas en las paredes. Son las mismas que ya se han instalado en algunas estaciones de metro para tener cobertura tambien bajo tierra.

Otra opción son las femtoceldas, que tienen el tamaño y forma de un router, y se instalan en el interior de las viviendas, oficinas, etc. En su publicidad se identifican como ADSL con tarifa plana para teléfonos móviles.

En bajas frecuencias, las radiaciones no ionizantes con mayor riesgo potencial provienen de los centros de transformación, las subestaciones y de los cables eléctricos de alta y media tensión tanto aéreos como soterrados (no los apantallan). Además, cualquier aparato o equipo doméstico que esté en funcionamiento (como el televisor, ordenador, secador de pelo, batidora, etc.) suele provocar campos elevados, que por su cercanía al usuario pueden atraer riesgos si la exposición es prolongada.


En ocasiones, vemos como personas que siempre han gozado de un buen estado de salud pueden llegar a enfermar por fuentes generadoras de campos electromagnéticos tales como aparatos eléctricos (radio-reloj, cadena de música, etc.) que se encuentren muy cerca de la cama. De igual forma, podremos ver que un niño que sufre de nerviosismo, insomnio y dolores de cabeza, es capaz de dormir y estar calmado, después de corregir los problemas existentes con el cableado eléctrico de las paredes de su dormitorio. Los efectos de las radiaciones son acumulativos y se pueden ver agravados si además tenemos nuestra cama situada encima de una corriente de agua subterránea, una falla geológica o un cruce de líneas de la red de Hartmann-Curry (anomalías en el campo magnético terrestre). A veces tienen que pasar años hasta aparece alguno de los síntomas mencionados. En los casos antes citados, al alejar las fuentes que producían campos electromagnéticos, al corregir el cableado eléctrico que pasa entre las paredes o al cambiar de habitación, se devolvió la salud o produjo mejoras sustanciales en la salud. ¿Eran estas personas eléctricamente sensibles? Si las fuentes generadoras de radiación no hubieran sido identificadas y no se hubiera reducido su exposición, estas personas podrían haber llegado a desarrollar una sensibilidad eléctrica más severa y permanente.

Existen varios grados de sensibilidad electromagnética, del mismo modo que ocurre con la sensibilidad química. Aquellas formas que alguna vez fueron susceptibles de ser revertidas, son formas suaves de electrohipersensibilidad. Cuando se ha permanecido expuesto por largo tiempo, la persona se hace sensible a la frecuencia, intensidad o duración de la radiación inicial. Posteriormente, a medida que avanza la enfermedad la persona se va haciendo sensible también a otras fuentes de campos electromagnéticos (fenómeno expansivo). El hecho de que se experimente sensibilidad a las radiaciones aunque sea una sola vez, debería considerarse como una señal de advertencia de que podría existir un cierto tipo de susceptibilidad crónica.

La electro-hipersensibilidad (también conocida como EHS por sus siglas) puede convertirse en el eslabón perdido que explique patologías tan dispares como la fatiga crónica, enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cancer, depresión, alzheimer, enfermedades autoinmunes (fibromialgia, lupus, artritis reumatoide, enfermedad de Chron, psoriasis, esclerosis múltiple), diabetes, candidiasis y muchos otros problemas recurrentes de salud para los cuales las personas no encuentran respuesta ni alivio permanente por parte de la medicina alopática.

¿Cómo tratar la electrosensibilidad?

No se dispone de ningún tratamiento específico para la hipersensibilidad electromagnética al no conocerse bien las bases fisiopatológicas de este síndrome.

El método más efectivo e inmediato para mejorar la calidad de vida de los afectados consiste en evitar o reducir al máximo la exposición a todas las fuentes de radiación electromagnética. Para ello nos puede resultar de gran ayuda contratar los servicios de un especialista que nos examine detalladamente los lugares donde dormimos, ya que es cuando nuestro cuerpo está en reposo y es más vulnerable porque se segregan una serie de sustancias vitales (hormona melatonina) para el correcto funcionamiento del organismo que se ven alteradas si estamos sometidos al electromagnetismo. También conviene que nuestra mesa de lectura, o de trabajo esté situada en lugares con poca o nula radiación.

Los alimentos ricos en melatonina como las nueces, avena, arroz; y en triptófano (aminoácido precursor de la hormona anterior) como los plátanos, pipas de calabaza y pavo, pueden ayudar a las personas sanas a prevenir los efectos nocivos de las radiofrecuencias y a los afectados de electro sensibilidad a recuperar el equilibrio perdido. De igual manera, los alimentos ricos en acidos grasos omega-3 como el aceite de lino, o de krill; y en compuestos azufrados como el ajo, o el requesón pueden mejorarnos la circulación sanguinea y ayudar a disminuir los dolores de cabeza, problemas de hipertensión y/o pequeñas arritmias asociadas.

Las plantas adaptógenas pueden ayudarnos a elevar nuestro sistema inmunitario y combatir la fatiga. El reishi, por ejemplo, es un hongo muy apreciado en oriente por sus potentes efectos antitumorales, inmunomoduladores y hepatoprotectores.

Hay que asegurarse de que no existen carencias nutricionales en la dieta. Para ello conviene suplementarla con uno o varios alimentos que sean ricos en el complejo de las vitaminas B (mejoran la memoria, concentración y agilidad mental). Es el caso del germen de trigo, levadura de cerveza, bayas de Goji, semillas de Chia, o cualquier producto de las abejas (miel, polen, jalea real y propóleos).

Para descargarnos de las radiaciones electromagnéticas que hemos ido acumulando en nuestro cuerpo, podemos acudir a terapias por biorresonancia (moraterapia o quantum-SCIO) y repetirlas si fuese necesario o mientras que no consigamos alejarnos de las fuentes que nos irradian en nuestro entorno.

Los metales pesados (mercurio, plomo, cadmio...) que se pueden acumular a lo largo de los años en nuestro cuerpo y que suelen proceder de alimentos contaminados, de amalgamas que tengamos en la boca, de tuberías antiguas que transporten el agua que bebemos a diario, etc. pueden agravarnos la sensibilidad a las radiaciones si no se eliminan a tiempo (baste recordar que los metales son muy buenos conductores de la electricidad). Para limpiar nuestro organismo de estos productos tóxicos va muy bien el alga chlorella, así como el ajo y el cilantro.

La desintoxicación del organismo debe acompañarse de varias limpiezas consecutivas de cálculos en la vesícula biliar y el hígado. Para ello basta con seguir al pie de la letra el método descrito por Andreas Moritz en su libro Limpieza hepática y de la vesícula.

Algunas recomendaciones para personas electrosensibles:

Examinar exhaustivamente las fuentes de radiación de los entornos doméstico y laboral.
Cambiar el teléfono fijo inalámbrico (DECT) por otro con distintivo ecológico (no emiten radiación cuando están en la base) o mejor aún, por un teléfono fijo alámbrico.
Limitar el uso del teléfono móvil. Tratar de no usarlo dentro de estructuras metálicas y/o en movimiento (coches, autobuses, trenes, ascensores, etc.) asi como en lugares con poca cobertura porque el móvil emite con más fuerza. Tener el terminal lo más alejado posible de la cabeza y del cuerpo utilizando para ello "manos libres".
Sustituir las redes WiFi por cables (ethernet).
Cambiar los antiguos monitores para ordenador de tubo de rayos catodicos por pantallas planas para disminuir en al menos 20 veces su campo magnético.
Los flexos con lampara halógena usados para lectura suelen llevar adosados a su base un transformador que emite campos magnéticos muy intensos. Es mejor sustituirlos por lámparas con bombilla incandescente.
Ventilar el interior de las viviendas al menos 15 minutos cada día y/o instalar aparatos generadores de iones negativos para mejorar la calidad del aire y reducir la carga electroestática.
Cambiar la ropa sintética (favorece la electricidad estática) por tejidos de origen natural.
Aumentar la ingesta de productos naturales frescos (frutas, verduras, legumbres, cereales...) preferentemente de cultivo biológico, y tratar de evitar las frituras, los productos industriales, refinados y/o adulterados, asi como los cocinados con horno microondas.
¡Ojo con los vigila bebés!. Su misión es la de alertarnos de posibles problemas, pero también están emitiendo continuamente radiaciones electromagnéticas. Nuestros recien nacidos tienen una fisiología aún extremadamente débil como para poder soportar un clima eléctrico hostíl.
Caminar descalzo (o con suelas de cuero) sobre césped, arena o baldosa, para descargarse de la electricidad estática acumulada...

Además de todo esto, hay que denunciar, manifestarse, recoger firmas y exigir ya a nuestros políticos el reconocimiento por ley del potencial riesgo sanitario de los campos electromagnéticos. Las nuevas leyes deberían tener en cuenta los sectores más susceptibles de la población, como los niños, los ancianos y los enfermos asi como estar en consonancia con los estudios científicos más actuales. Dichos estudios recomiendan adoptar límites de exposición en función de los efectos que puedan tener las radiaciones sobre las personas a medio y largo plazo. Hay que tomar ejemplo de países como Italia, Suiza, Rusia o China donde sus gobernantes en base al principio de precaución y al sentido común, han promulgado valores máximos de exposición miles de veces más bajos que en España.

Valores máximos permitidos (milivatios por metro cuadrado)
RUSIA SUIZA CHINA ESPAÑA
24 40 66 4500

Es necesario difundir la existencia de la electrosensibilidad, primero para defender los derechos de las personas ya enfermas y, también para prevenir a los demás con el fin de que no la padezcan.

Electrosensibilidad - artículo publicado en revista "La Eco" n. 51 (Julio de 2008).


A.J.Garre
./ \.


Gracias Antonio por compartir esta valiosa información.

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